Categoría: Sociology

Pecados Nacionales

Damas y caballeros, ya podemos dormir tranquilos: hemos localizado al único racista del país. Todas las televisiones, periódicos, portales y demás medios de comunicación (sí, sí, hasta este blog) se han hecho eco de la trascendente noticia, que ha traspasado nuestras fronteras. A partir de este momento, los españoles podemos seguir siendo tan no-racistas como antes.

Dije que dejaría de darle cancha y pienso cumplirlo, porque la entrada de hoy, aunque le mencione de pasada, no sólo tiene que ver con el encantador Brus-Li.

En realidad, parece como si toda esta repercusión mediática idiótica tuviera como finalidad buscar una cabeza de turco con la que dar un toque de atención a futuros posibles agresores xenófobos: no sólo os vamos a pillar, sino que además os haremos famosos. Tiene su parte buena, cómo no (¿veremos a alguno en el próximo Gran Hermano?), pero también grandes desventajas: dejas de ser un personaje anónimo que puede ocultarse sin problemas a convertirte en una presa fácil. Ya no podrás ir por la calle sin mirar atrás por si alguien te sigue con ganas de darte problemas. Si, además, tienes problemas mentales (como este pobre diablo), no tardarás en desarrollar una fuerte paranoia maníaco-obsesiva con la que hacer de tu vida diaria un inquietante infierno: ¿ese cepillo de dientes es realmente el tuyo? ¿No tiene un bulto raro en el cabezal? ¿Será otro micrófono con el que ellos te espían? ¿Aparte del teléfono, la tele y cualquier aparato de tu casa, tu coche y cualquier sitio al que vayas o por el que pases, también te tienen localizado en el baño? Creo que hubo un chino por ahí que andaba así, el pobre…

Al margen de esta paja mental (sí, qué pasa, llevo 3 días enfermo encerrado en casa) la misión cumple a rajatabla su cometido: todo el mundo está posicionado claramente. Nadie con dos dedos de frente se atrevería a decir en voz demasiado alta que sucesos así pasan cada día, que racistas los hay por todas partes y en todas direcciones. Nadie quiere ver más allá de sus narices. Pero hay demasiadas preguntas que deberían responderse.
-¿Se habría montado todo este pitote si la chica no fuera inmigrante? Quiero pensar que sí, pero desgraciadamente la duda me corroe.
-De no ser por la “alarma social”, ¿se habría juzgado al chico con más celeridad? ¿Habría salido el Ministro Poeta a asegurar que el tema se solucionaría?
– ¿A qué vino la intervención de, nada más y nada menos, el Presidente de Ecuador? ¿Se preocupa de los centenares de miles que trabajan en España? ¿Asegura que “no todos los ecuatorianos son Latin King” para evitar más racismo? ¿Por qué no pone más empeño en defender al resto de compatriotas que no están precisamente de vacaciones en Marbella?
– Todos los periodistas y tertulianos que se echan las manos a la cabeza (“sé de buena tinta que el Sergi Xavier este vive con su abuela, me lo ha dicho una vecina que los conoce bien“), ¿por qué no hablaron antes de otros casos? ¿Qué hay del Niñato? ¿De los violadores del Parque del Oeste?

Ah, es que “hay un vídeo“. Lo bastante explícito como para poder dar rienda suelta al morbo y deleitarnos (o escandalizarnos, según las tragaderas de cada uno) con nuestra dosis de escándalo recomendada. Si no hay vídeo, no interesa. ¿No hay más cabrones en el mundo? Dejadme que os ponga algún ejemplo:

Un cabrón es alguien que contrata a un inmigrante sin papeles y le explota con ese pretexto (y, a lo mejor, hasta es racista también). Otro cabrón es el que, desde sus países de origen, le da una patada en el culo a todos aquellos que “no sirven” para que vayan a molestar a otros.
Un cabrón es el que pega a otro por tener una opinión, un sexo o un color de piel o rasgos distintos. Y me da igual si el agresor es un pintas como Brus-Li o un latin king. Es un cabrón igualmente.

Empezamos a tener aquí los problemas que, antes, ocurrieron en otros lugares. El problema es que no hemos sabido aprender de aquellos para hacerlos de mejor modo. Hubo casos similares en USA o en Francia aunque, lógicamente, con mucha más repercusión por la respuesta generada. Aquí, vamos hacia situaciones iguales o peores.
Nada hay peor para apagar un incendio que echarle gasolina.
No se trata de silenciar o censurar, sino de mostrar algo (sólo algo, en serio) de cordura a la hora de dedicarle las 24 horas del día a un !$%# malnacido.

XXV Aniversario de :)

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19-Sep-82 11:44 Scott E Fahlman 🙂
From: Scott E Fahlman
I propose that the following character sequence for joke markers:
🙂
Read it sideways. Actually, it is probably more economical to markthings that are NOT jokes, given current trends. For this, use
😦
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En 1982, en la facultad de ciencias informáticas de la universidad de Carnegie Melon de Pittsburgh (Pennsylvania), se produjo un hecho aparentemente anodino que, sin embargo, hoy se sabe que supuso una pequeña revolución en el terreno de la comunicación escrita.
En dicha facultad, un tablón fluorescente publicaba los mensajes que profesores, alumnos y empleados escribían con entera libertad, tanta que, una mañana como la de hoy hace exactamente 25 años, tuvo lugar la siguiente conversación “pública”.

El meollo comienza con una pregunta de física elemental (elemental para según quiénes): una vela sujetada en el centro de un ascensor y una pequeña cantidad de mercurio en el piso del mismo. Si el cable se rompiera y el asecensor cayera al vacío, ¿qué ocurriría con la vela y el mercurio?
La primerísima respuesta, cómo no, fue sugerir que la “contaminación por mercurio” de hecho se había producido en el ascensor “debido a un experimento“. Si sustituís mercurio por metano y experimento por flojera intestinal, hallaréis la piedra filosofal del humor friki. ¡Enhorabuena!

 

Bueno, tras cundir una leve alarma (los hay histéricos, sí) se comprobó que sólo había sido una broma.
En el mismo tablón comenzaron a debatir acerca de cómo distinguir entre mensajes serios y en broma, teniendo en cuenta que éstas no se podían prohibir. Alguien sugirió encabezar los mensajes “no serios” con un asterisco (*) para distinguirlos. Otro prefería utilizar el de porcentaje (%). Incluso había quien optaba por usar el clásico de cómic *%&#$!

Hasta que Fahlman, profesor de la facultad, intervino con este mensaje, que para los neófitos vendría a decir:
19-sept-82 11:44 Scott E Fahlman 🙂
De: Scott E Fahlman
Propongo la siguiente secuencia de caracteres para remarcar la broma:
🙂
Leer de lado. De hecho, es probablemente más económico remarcar aquellas que NO son bromas, teniendo en cuenta la moda actual. Para ello, usar
😦

Este sencillo mensaje creó escuela. A partir de esta intervención se dio un salto creativo que impulsó, en minutos, nuevas maneras de expresión “facial” escritas:
:- (gesto serio)
:-O (gesto sorprendido)

La cosa se expandió con rapidez pasmosa. Se escribían unos a otros narrando las buenas nuevas y explotó cuando Microsoft (que los quiere patentar) y AOL los desarrollaron hasta convetirlos en imágenes explícitas de esos mismos gestos que antes, debido al sistema ASCII, era imposible de realizar.
Hoy, un cuarto de siglo después, son mundialmente conocidos y utlizados especialmente por jóvenes y jóvenas que quieren transmitir en sus escritos una parte de sus gestos que acompañen a leer mejor el sentido no literal…

Ahora vayamos un poco más allá de la mera efeméride. Pensemos en cómo reacciona el mundo ante una idea simple, genial, y no necesariamente complicada (es más, cuanto más simple, mejor). Da miedo (del bueno) ver cómo podemos movernos en una dirección para la que no hay horizonte divisable siempre y cuando alguien sea capaz de darnos un pequeño empujón. Fahlman puso la primera piedra, pero la obra de arte (hasta cierto punto, que hay pasteladas que dan verdadero asco) fue construida por otros muchos, innovando, pensando, ampliando…… para poder pasar de 🙂 a

PS: Fahlman asegura ser, también, el inventor del concepto “cambia el chip”. Al decir “turn your head to one side” no sólo se refiere a un gesto literal sino también mental: desplaza tu mente, expande tus ideas…

Y si cuela, cuela.