100.000 millones de truenos

La parvada de la semana viene aderezada con 100.000 millones de euros y esa extraña picazón de tener algo metido en el culo sin saber si podrás sacarlo.
Porque sí, damas y caballeros, al final lo que tuvo que pasar pasó y fuese y no hubo nada. Ni algaradas en las calles ni llanto y rechinar de dientes: jugaba España, jugaba Nadal y corría Alonso. Casi nada.
Pero tampoco es cosa de hacerse mucha sangre. Siempre he pensado que los que ven en el fútbol un opio del pueblo sólo son frustrados que no cogieron en el Real Madrid a su debido tiempo. Lo que me pita hoy los oídos son esas 100.000 millones de razones para creer que nos han vuelto a engañar.

No, verán, no es que piense que esa intervención sea maliciosa. A fin de cuentas sólo habrá que devolver 103.000 millones dentro de 30 años: es lo que viene siendo un chollo razonable. Lo que me inflama un testículo es para quiénes van, íntegros, todos esos miles de millones que son muchos y qué pasará luego con ellos. ¿Quieren saber qué pasará luego? No, no quieren. Pero se lo contaré igual.

Pasará que recibirán esa pasta, la usarán para tapar los agujeros siderales que tienen y harán como si no hubiera pasado nada. Mientras tanto, el Gobierno nos subirá los impuestos todo lo posible para reunir 103.000 millones en treinta años, recortará de donde se pueda recortar sin tocar lo que hay que tocar (¿17 autonomías? ¿En serio?) y todos lo pasaremos un poquito mal. ¿Todos?

Por estas fechas cada año los bancos suelen presentar sus resultados anuales. Beneficios récord habituales salvo estos últimos años de crujir de huesos, pelillos a la mar (100.000 millones para ser exactos) porque a partir de ahora presentarán otra vez beneficios récord año a año.
_Bueno, pero esos beneficios irán para pagar la deuda acumulada, ¿no? Es decir, esos 103.000 millones que parecen poca cosa cuando lo dices en voz alta.
¿Verdad que sería hermoso? ¿Verdad que parecería lo justo? Pues tomémonos una tila gorda porque no será así. Todos esos jugosos beneficios milmillonarios son para pagar los bonuses y los dividendos y las prebendas y lo que ronde la morena que no haya rondado aún. Ni un pavo para esa deuda que pidieron deprisa y corriendo porque “no se puede dejar caer a la banca”. ¿Alguien sabe con certeza por qué no se puede dejar caer al gordo seboso del banco?

Átense esos machos, que vienen fuertes
De acuerdo, suprimamos del discurso la demagogia de saldo y el populismo de tasca. Hemos encadenado dos gobiernos inútiles, que prometieron mucho e hicieron más bien lo contrario, que dan la constante sensación de ir detrás de algo o alguien que les mueve a su antojo. Uno era abogado y el otro registrador de la propiedad. Ambos más inútiles que el fontanero Guerra, perfiles provincianos que morirían antes de decir las verdades de Agamenón o su porquero: que estábamos jodidos y lo seguiremos estando. Y encima pagan muchos miles a asesores de comunicación. Viva y bravo.

Y puesto que renunciamos a la demagogia, también debemos entender que el sistema financiero se ha convertido en la espina dorsal del mundo. No me miren así, lo decidimos entre todos cuando oímos las palabras ‘crecimiento exponencial’ y ‘dividendo’ y ‘especulación’ y permitimos que:
a. El sistema financiero pagara a los partidos políticos para hacer sus campañas
b. Los partidos políticos metieran a políticos en el sistema financiero
c. El sistema financiero, además, puede jugar con otros sistemas financieros a ver quién la tiene más gorda (y apuestan en contra)
d. Y, además, dan dinero.
¿Cómo dejar caer a un amigo, a un hermano? ¿De qué modo nos permitiríamos volver al siglo XIX o, peor aún, al XVIII, con lo polvorientas que son las pelucas y lo antihigiénico que es el rapé? Porque esa es la tuerta realidad, mesdames et messieurs: sin sistema financiero volvemos a la esclavitud, las colonias y el imperialismo racista. ¿Ah, que no? Pues lo parece a juzgar por el pánico que sienten algunos cuando las cosas parecen torcerse un poco
Pero es que es todavía más cruel: de caer el sistema financiero volveríamos al siglo V. El quinto Antes de Cristo.

Permítanme un pequeño juego de política-ficción para explicarme: supongamos que mañana sale Draghi (LOGSE: el tipo que manda en la fábrica de pasta de Uropa) y dice eso de “el sistema financiero europeo ha caído. Entre todos lo mataron y él solito se murió”. Pasarían estas cosas:
Eins. El sistema financiero asiático se derrumba. India e Indonesia, muy dependientes de las exportaciones e importaciones, se ven sin (más) dinero y entran en barrena, lo que además añade salsa curry picante de cojones en Cachemira y Bangladés, por no mencionar las tensiones nacionalistas en Sumatra. Guerras uno y dos fuera.
Zwei.. El sistema financiero japonés se hace seppuku y muere con honor. Con él se marcha el surcoreano, que no puede él solito con todo. Euforia en “los mercados” árabes y norteamericanos que, oliéndose la tostada, habían apostado en contra de Japón. Corea del Norte invade Seúl, apoyado por China. Guerra Tres released.
Drei. El sistema financiero norteamericano se gripa, mucho. No hay dinero para pagar esos pluses de inversores más pendientes de porcentajes para sí mismos que de humanidad para los demás (esto es realismo, no populismo). Y no lo hay porque para eso deberían existir sistemas financieros en, al menos, Europa o Asia. Y China tiene muchas cosas y muy baratas, pero no billetes suficientes y aparte está en guerra con USA por lo de Corea II. Guerra Tres acaba siendo Guerra Mundial Tres.
Vier. Los árabes, que tienen mucho petróleo y pocos gastos, son los únicos que tienen pasta. Pero como ya eran dueños de medio mundo no les sabe demasiado a gloria comprarse el otro medio. El único problema para ellos es que hay un fünf muy feo y con siete brazos.
Fünf. Israel les declara la guerra a todos ellos. Otra vez. Con el ambiente que se respira, para ellos no hay nada más apetecible que quedarse con todos los países productores de petróleo de los alrededores, que son unos cuántos (países y productores). Guerras Cuatro, Cinco y Seis a la espera.
Sechs. Esto es seis en alemán y se pronuncia sex.
Sieben. Europa regresa a sus orígenes: los estados nacionales han fallado. Los primeros intentos por declarar independencias regionales fracasan con la promulgación de las ciudades-estado, mucho más sostenibles por requerir muchos menos gastos, pero la amalgama entre unos y otros promete un caos divertido y estimulante para matarnos unos a otros con saña y mala baba. Jumilla vuelve a ser nación.

¿Cómo, que les suena demasiado utópico y tremendista? Deberían consultar por qué empezó la Primera Guerra Mundial. Y la Segunda. O cómo se formaron los estados actuales. O comprobar que la Ley del Péndulo es inexorable y el gobierno mundial (la aspiración de las élites pensantes y mercantes) cada vez pinta más raro: ese era un extremo del péndulo y llevamos un siglo yendo hacia él, pero la inercia se agota y tira hacia el lado contrario.
¿Qué ven más probable, queridos? ¿Un gobierno único en Pekín? ¿O que cada perro acaba lamiéndose su cipote como buenamente pueda?
_¡Impensable, impensable!
Entonces la solución pasa por no dejar caer a la banca. Y por eso los 100.000 millones para la banca que nadie tiene que devolver.

Mucho menos, la banca.

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