No es país para viejos (ni tontos)

Después de haber sido víctima (una vez más, y van…) de un jodío virus tocayo, he visto la luz.
He sido bendito (¿o era bendecido? ¿O miembra?) con el don de la vista y ahora puedo decir, oh hermanos míos, que estamos en crisis. Ya ni Solbes es capaz de reprimirlo aunque luego intente salirse por la tangente con el ya clásico “no, si en realidad fue cosa de un lapsus, me se entiende”.
_En serio, lo ha sido.
No cuela, Perico. Después de unos cuantos días de huelgas de autónomos que han dejado un muerto y un quemado, desabastecimiento en general, cortes de tráfico infernales y que España goleara al ruso… a uno no le queda más remedio que rendirse a la evidencia. ¿O de qué, si no, íbamos a ganar nada si no es en mitad de una crisis?
Que sí, hacedme caso.

Ya está tardando Zeta en desviar la atención como buenamente pueda hacia otros derroteros más favorables. Lamentablemente para él, la oposición no le está siguiendo el juego, demasiado ocupada en devorarse a sí misma, por lo que sus errores (alguno de bulto) no pasan desapercibidos por la crispada reacción de algún facha desnortado y cavernario. Así anda Pepiño aburrido navegando por internet y jugando a algún juego chorra online mientras barrunta dejar la política activa. Ya no tiene con quién meterse y ha perdido gracia el asunto.
Nos consta que el Presidente hará lo que sea –como sea– para quitarse el muerto de encima. Ya está preparando una campaña mediática destinada a hablar de lo bonito que es el mundo y lo maravilloso que es todo y todos, qué hermosura es sentirse feminista y relativista y cómo ansiamos poder convivir todos en cachazuda paz y armonía.
Lo que aún está por verse es cómo arreglará todo eso la desaceleración.
_No eres más que un derrotista antipatriota, amigo.
A lo mejor es hasta cierto. Aunque, llegados a este punto, a cualquiera le gustan las políticas audaces e innovadoras… hasta que le tocan los bolsillos. Que con las cosas de comer, chatos, no se juega.

Por eso, estamos en crisis pero también hay que dar muestras de que no estamos para nada inmersos en ningún tipo de problema endémico y mundial. Tenemos que dar la sensación de que este oasis reseco y ajado que se llama -a veces- España sigue siendo un campeón… de muchas cosas, mientras no sea fútbol.
De ahí que, por ejemplo, en Baleares quieran perder su valioso tiempo -y algún que otro euro- en sugerir a una compañía aérea alemana que utilice más el catalán en sus comunicaciones al pasajero, home.
_Es que es veritat, collons! Visca sa nostra llengo!
Otro día, si eso, hablamos de por qué unos dicen que es catalán, otros mallorquín y quiénes dicen que se parecen lo justito.
Mientras, estos no contaban con la reacción del mandamás del cotarro. Y es que resulta que el tipo no es español -ni, por tanto, castellano catalanófobo y facha- y las cosas que ocurran aquí le interesan más bien poco.
Así las cosas, que le vengan a decir algo así y no se pliegue como lo hacen todos los demás (cómo osa el muy…) les ha sentado bastante mal a algún que otro esquerroso piscinero, pretendiendo montar el pitote donde no lo hay. Vale, admitimos pulpo como animal mamporrero: al tedesco ese no se le ocurrió pensarse dos veces lo que había escrito y mandó algo demasiado en caliente. No le disculparemos, que ya tiene una edad, pero tampoco se entiende demasiado bien la injerencia gubernativa en políticas de empresa privada. Supongo que cualquier cosa vale con tal de no mentar la palabra maldita.
_¿Cuál?
_Pues coño, cuál va a ser, crisis
_¡Anatema! ¡Herejía! ¡Pepero!
Luego está que si la Presidenta del Tribunal Constitucional es una chafardera enchufadora, que si el Rey casi se fostia, que si Cristiano Ronaldo se viene o no al Madriz, que qué pasa con el Barça, que joé con la lluvia y tal.
Pero sí, todo va sobre ruedas. Tanto que nos permitimos el lujazo de discutir la mayor gilipollez que el Reino podría haber parido estos días: el exceso feminista de algunas trasnochadas que empiezan a ser cargantes con sus felices ocurrencias (y que dedicaré un post algún día, ya veréis, ya):
_Miembros y miembras…
Socialista tenía que ser. Y socialisto quien la nombró.

Como bonus track, y aprovechando la coyuntura (ya sabéis, a río revuelto…) he aquí viejos consejos rescatados hoy sobre cómo invertir en Bolsa:
1. No hay que tener miedo a las pérdidas. Permiten adquirir conocimiento, experiencia y disciplina. Así que no llores, hombre. Más se perdió en Cuba, dicen.
2. El éxito nunca viene de la noche a la mañana. Para alcanzarlo hay que invertir tiempo y dinero. No esperes el pelotazo de tu vida. Eso sólo ocurre en las películas y entre políticos.
3. El éxito se deriva de observar el futuro y ser capaz de anticiparse a él (asignación estratégica de activos). El pensamiento humano es más poderoso que cualquier tecnología. Tómate tiempo para pensar antes de actuar. Y recuerda, Rappel, que todos te queremos y nos acordamos mucho de ti. Cualquier consejito sería muy bien recibido.
4. El éxito nace del análisis objetivo, frío y distante de los hechos y de la capacidad de separarlos del sentimiento del mercado (asignación táctica de activos). Conócete a ti mismo y controla tus emociones. Saber tus prejuicios, debilidades y pasiones te ayudará a evitar errores. Lo dicho, Siddharta, recuerda que mi madre es tu madrina y que una vez te presté veinte duros para tabaco. ¡Me debes una!
5. Fíjate en lo que realmente hace el mercado, no en lo que tú crees que debe hacer. Las opiniones conducen a errores. Los hechos no. Eso en caso de que los hechos no sean “espejismos” o “captaciones puntuales de incautos cagaprisas”, ojito.
6. Mejor concentrarse en unas cuantas acciones sobre las que se ha profundizado y seguirlas de cerca que diversificar sin ton ni son. Enfoca tu talento. Así que concentra todo el poder de tu tercer ojo en tus tres telefónicas y tus dos santanderes como si no hubiera nada más en el mundo. No olvides respirar cada diez segundos, aproximadamente.
7. Desconfía de las recomendaciones de otros y básate en tu propio juicio. Eres el único responsable de tus errores y fallos. Que por algo dicen que la envidia es el pecado nacional y seguro que quieren tu ruina o aprovecharse de ti, infeliz.
8. Busca compañías con buenos activos reales (liquidez y propiedades), que produzca bienes demandados y valorados y que tenga un buen equipo gestor (y se entiende que a buen precio). Mayormente, que tires de Timofónica en adelante. Y ojito con creerte Alierta, que sabemos dónde vives.
9. No obstante, el mercado siempre ofrece oportunidades. Monitoriza de cerca las nuevas industrias o los cambios que pueden relanzar una industria existente. Saber anticipar su éxito o fracaso es fuente segura de éxito. Ya sabes, el rollito puntocom pero sin burbujas ni estallidos que te dejen en la miseria.
10. Si una acción no te deja dormir, algo falla. Véndela. O cántale una nana. O las cuarenta. Pero no seas calzonazos y ¡haz algo!
11. La flexibilidad es clave. No hay que temer estar corto o vendido de una acción pero siempre sobre unos baremos ciertos de riesgo asumible. A fin de cuentas, recuerda que sólo te juegas el pan de tus hijos, la hipoteca, el seguro médico, las vacaciones, ese coche que tanto te gusta, algo para la parienta, y para tu madre que te deja invitarte a comer…
12. Acertar es complicado pero las consecuencias de los errores se minimizan si uno es disciplinado con los stop-losses. Ésa es la primera norma que uno se tiene que autoimponer. Para otro día queda saber qué coño es eso de los stop-losses, que parece importante. Mientras… ¡a cotizar se ha dicho!
13. Es más importante saber vender que saber comprar. Implica disciplina tanto para no buscar ganancias más allá de lo que indica el sentido común (avaricia) como para vender con pérdidas (fin de la esperanza). A la hora de ganar, es mejor vender pronto que tarde. Y los Reyes son mis padres. Baltasar, un tipo pintado de negro.
14. Mantén permanentemente una parte relevante de tu cartera en liquidez para poderte aprovechar de los crashes. Vamos, que ahora mismo deberías estar rebosando líquidos (¡babea, babea!) porque el crash que se avecina es de los de quedarse con cara-tonto.
15. Nunca trates de operar más allá de tus disponibilidades financieras reales (no esperadas). Uséase, que no te tires el pisto. Que sólo tienes mil euritos, piltrafilla.

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