Internacionales

No es la primera vez que lo digo (ni, creo, será la última), pero un diario supuestamente nacional como Público se empeña, por libro de estilo, en servilear ciertos intereses periféricos. Lógico, teniendo en cuenta que Roures es Roures. Y Buenafuente. Y Milikito… no, espera, ¡este es madrileño! Bueno, no importa. Servirá. Y además, es gracioso. Y nos recuerda a nuestras infancias con Rita Irasema y Miliki -¡te lo cambio!- y su ya polvoriento “Te huelen los pies”.

Pero al mono, que es de goma (como Paloma). Resulta que nos encontramos en un momento a nivel planetario de tensa espera de acontecimientos, mientras en Pyidaungsu Myanma han muerto ya 15.000 personas (y contando, me temo) a raíz de un ciclón de esos que es mejor dejarles ir, tú.
Al entrar en la escena mercantilista gigantes como 中华人民共和国 y भारत गणराज्य, el consumo de bienes y productos como petróleo o el auge de biocombustibles provoca que en el resto del mundo suframos un aumento de precios que no necesariamente llevamos bien. Si a ésto le añadimos la crisis de confianza que nos importan los United States of America debido al pinchazo tremendo en el mercado financiero, podremos entender mejor cómo se han trasladado todos estos problemas a Europa y sus más inmediatas consecuencias. Pero no aquí, por supuesto. Aquí sólo tenemos un problema puntual de “desaceleración”. Después de todo, el repunte del paro no es tal: es una captación puntual de personas al INEM. De hecho, el paro es como Dios: una entelequia, una cuestión de fe que podría no existir. El paro es… es… es como un trasvase.

Mientras, en la Bundesrepublik Deutschland nos trasladan a un caso similar que aquél que, no hace ni unos días, Österreich nos provocó estupor: una madre tenía en su congelador los cuerpos de sus tres hijos. Qué puedo decir, creo sinceramente que ya estamos curados de espanto. Es como si alguien, después de pasar por una operación de trasplante de corazón con triple by-pass, le dicen que tiene una gripe. Con todas las lógicas salvedades… po fale.

Mientras tanto, procuramos consolarnos con cualquier cosa que pueda distraernos un poco de tanto problema. Dicen ahora que hace 40 años compramos el primer puesto de Massiel en Eurovisión, por aquello de mostrar que “Spain no es tan different como parecía, bribones“. El bulo -pensado para que el Chiki Chiki supere al menos el penúltimo puesto del año pasado, un reto difícil- ha llegado tan lejos que hasta en el United Kingdom se frotan las manos por si Cliff Richards puede llevarse, 40 años después, aquél dichoso premio.
_¡Pues ya iba siendo hora, you assholes!
Seguid soñando.
Pero claro, a ver cómo nos presentamos en Beograd, que es la capital de Република Србија, y con qué caras. No, si ya me imagino cómo nos mirarán los concursantes de Suomi -que a freaks y jebis no les gana nadie salvo los de Norge, inventores del Black Metal, si es que se aburren mucho los pobres- los de Hrvatska, Magyar Köztársaság o, horror y furor, los invencibles de Latvia.
Seguro que a muchos de vosotros, como a mí -más os vale- os la trae muy floja si el friki este gana o pierde Eurovisión. El problema es que como en la final de Москва no juega ningún equipo español y en la Eurocopa de Schweiz/Suisse/Svizzera/Svizra y Österreich jugaremos como nunca y perderemos como siempre (y, además, ganará la Česká republika, según UBS) pues no nos queda otra que aguantar todo este show. A menos que esperéis que en los Juegos Olímpicos de Běijīng nos llevemos alguna presea de recuerdo.

A todo esto, el aceite de girasol (sí, ese que vino contaminado de Україна y que el bueno de Bernat no supo ni quiso sobrellevar bien) ya ha subido un 40%. Y eso que está pocho. Y Súper Aguri, equipo de Fórmula Uno que viene de 日本国 (este seguro que algunos ya lo conocéis sin hacer trampas, otakus míos), se retira definitivamente porque no tiene un pavo. Y Sarko tiene problemas en la France. Y, mientras, جمهوری اسلامی ایران busca desesperadamente que le den de yoyas mientras en الجمهورية العراقية ya están un poco hasta los huevos de llevarse tantas y As-Sūmāl nos recuerda que el capitán Jack Sparrow ahora se llama Alí pero tiene la misma mala leche (y menos gracia). Qué gran mundo estamos construyendo entre todos…

Ah. Sí, por cierto. Público, cada vez que tiene que escribir la palabra Cataluña, sufre una especie de virus que suprime la tecla ñ. Y ellos, apañaditos que son, intentan disimularlo como pueden utilizando el símil ny, que también es muy sufrido.

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