Primeros de mayo

Sí, lo sé, es lo que tiene pasarse el puente de “puente” y no tener ni un rato ni tampoco demasiada inspiración para ponerse a escribir. Pero eh, qué demonios, pecatta minuta, nunca es tarde… etc.
Resulta que aquí en Madrid tenemos concentrados en unos pocos días unos cuantos acontecimientos dignos de mención. Por lo menos, a toro pasado lo han sido por algunas dicharacheras razones que no me resisto a comentar.
Además, estaba ya un poco harto de tanto loco. ¡Bwajajaja!

1 de mayo
El día de la refocilación onanista roja por antonomasia no podían faltar momentos reivindicativos y mensajes nostálgicos que no tienen mucho que envidiar a ciertos convecinos.
Pero eh, qué demonios, es el Día del Trabajador.
_Oiga usted, que muchos obreros proletarios sufrieron represiones burguesas para que pudiera tener un día más de fiesta. ¡Glorifiquemos a los caídos por la causa anticapitalista y anti-imperialista! ¡Arriba, parias de la tierra! ¡En pie, famélica…!
Claro, claro. Baje el puño, hombre, si no le ve nadie.
_¡No pasarán! ¡Salud y República!
Y deje de ondear la banderita, que no puedo ver el teclado, ¡coñio con el abuelo!
Ah, sí. Olvidaba que el Primero de Mayo es precisamente un remedo del 14 de abril pero más rojo y más festivo.
A todo esto, ¿se hizo algo el jueves aparte de atascar las carreteras en busca de solete y playa?
Hum… el Abuelo Cenetero -sí, sigue aquí- me pasa un post-it recordándome que hubo 60 marchas por toda España (dicen que Llamazares estuvo en todas), jaleo en Hamburgo entre nazis y sharperos (unos 6.000 tíos dándose estopa, esos tedescos sí que saben organizarlas bien) y exaltaciones varias en diversos puntos del globo, así como un buen lío en Estambul.
_Ponga que ganamos nosotros, eh.
Faltaría más. “Ganamos nosotros”. La clave, supongo, estará en averiguar a quién demonios debería representar ese “nosotros“…

2 de mayo
Hará unos 200 años, hora más hora menos, unos tipos de mal vivir y peor estofa vieron cómo los gabachos se llevaban a un crío casi a rastras mientrás éste, chillando y pataleando, intentaba zafarse de ellos:
_¡Que quiero volver a por mi caballito de madera! ¡No me voy a ninguna parte sin mi caballito de madera! ¡Verás cuando se lo cuente a papá!
Papá era, ahí es nada, Fernando VII, que estaba en Bayona haciendo como que no sabía nada del tema -y menos después de que el abuelo Carlos IV le castigara sin cenar por rendirse de tal modo a la gabachería- aunque de tripas corazón miraba de soslayo.
Pero hete aquí que aquellos tipos patibularios no se lo tomaron tampoco muy bien. Y empezaron a repartir yoyas y cosas peores.
Claro, una cosa llevó a la otra. Que si me ha llamado esto, que si me ha clavado lo otro, que si este tiro que me has pegado te lo metes por el culo…
_Putain avec les espagnoles
Sí, algo así solían decir cuando tenían una navaja de siete muelles (que vendrían a ser en la época lo que ahora los móviles, todo el mundo tenía una y algunos hasta dos) bajo la garganta. Claro que ellos tampoco se andaban con tonterías y la emprendieron con todo el personal con el que se cruzaron. Y parece ser que se cruzó todo quisque con ellos.
El punto vino cuando a un par de militarras les entró el facherío en vena y quisieron montarse la guerra por su cuenta. ¡Quién les mandaba a Daoíz y a Velarde atrincherarse en un viejo campo de artillería a mandar salvas a los libertadores, igualitarios y fraternales franchutes! ¡Y cómo caían los jodíos!
_Merde alors!
Claro, en vista del cariz que estaba tomando el asunto (cada vez más fachas en el Parque de Monteleón, Sol y la Puerta de Toledo y cada vez más enfants de la patrie dejándose la vida por la gloria del Emperador) a un tal Murat no se le ocurrió otra que decir:
_¿Sí? Pues ahora veréis. Sus vais de a cagar – masculló en voz baja para que nadie descubriera que no nació en un pueblecito del Mediodía sino en El Casar de Escalona (Toledo).
Y vaya si se cagaron.
A partir de este punto fachas y rojos no se terminan de poner de acuerdo.

Facha: Es evidente que el glorioso pueblo español supo levantarse ante la insoportable invasión traicionera de Napoleón y demostramos así que somos un pueblo digno de sentirnos orgullosos, es por esto que el 2 de mayo simboliza el “renacimiento” de nuestra gran nación. Además, vencimos al mejor ejército del mundo y fuimos los responsables de la caída de Napoleón. Así las cosas, los Héroes del Dos de Mayo se merecen todo y más.

Rojo: La Iglesia y la caduca nobleza azuzaron al inculto populacho para que se lanzaran contra aquellos que echaron a un Rey nefasto y nos trajeron a otro que prometía devolverle al pueblo lo que pertenece al pueblo. Es evidente que demostramos una carencia total de valores democráticos al no aceptar al invasor como un libertador sino como un “extraño” al que había que expulsar como fuera. Por todo ello, creo que deberíamos rehabilitar el nombre de los “afrancesados” y redibujar su figura histórica. En cuanto a los fachas que mataron a tanto francés… debería darles vergüenza.

Facha: Ya, claro. Es curioso que la nobleza casi en pleno estuviera de parte del francés y que los altos mandos del Ejército mandaran y remandaran que no se atacara a los invasores bajo pena de arresto. O que los únicos curas que se echaran al monte fueran los más bajos del escalafón. Tampoco es importante, supongo, que la mayor parte de todos estos acabaran emigrando junto a Pepe Botella cuando ganamos en San Marcial. Pero lo realmente curioso es que denomines “democrática” una invasión en toda regla y te quedes tan pancho, y más cuando Napoleón no era precisamente famoso por ser un Emperador muy demócrata. Pero eh, que os pongáis de parte de los perdedores es algo que sabéis hacer de maravilla…

Rojo: Oh, venga, por favor. Es del todo improcedente y muestra del más rancio nacionalismo español andar a estas alturas reivindicando viejas batallas y reyertas. Debimos dejar que los franceses nos enseñaran su espíritu revolucionario aunque al principio tuviera que ser una… ejem… “tiranía” irremediable visto que lo nuestro son las caenas. No aprendimos y así nos fueron las cosas cuando “el Deseado” se convirtió en “el Nefasto”. Borbón tenía que ser. José I fue un buen rey al que no se le dio tiempo a hacer todas las reformas que debía hacer.

Facha: Claro, Super-progre, claro. Por eso se nos independizaron casi todas las colonias del Imperio. Por eso ese “gran rey” se quiso llevar de botín a Francia todo lo que había de valor en Madrid antes de que consiguiéramos recuperar algo menos de la mitad en Vitoria. Por eso redactamos la Constitución de Cádiz, la primera de Europa, envidia de la época. Que Fernando VII fue un mal Rey no lo niega nadie. Lo que es de vergüenza es que vosotros seáis tan esquivos con todo lo que huela a España y su Historia que hasta preferís poneros en el bando invasor. Sí, ese que nos machaca la fruta en las fronteras, tiene armas nucleares y sufrió los Banlieues. En serio, hacéroslo mirar porque lo vuestro empieza a ser enfermizo y huele.

Rojo: Uh… pues tú eres un facha. Y franquista.

Si por algún casual pasáis por delante de la plaza de la Libertad, podréis ver un monolito en el que arde en un pebetero un fuego que no se apaga nunca. Representa, en primer lugar, a todos los que cayeron aquél día (en especial, a Daoíz y Velarde, enterrados ahí mismo) y, también, a todos los que murieron en nombre de España.
Fueran, además, rojos o fachas.

3 de mayo
Murió Calvo Sotelo. ¿Que quién es? ¿No sabes quién fue Calvo Sotelo, piltrafilla? ¿Me lo dices en serio?
_Ilústranos, figura.
Esteee… uh… ¿un señor con alopecia?
Ah, no, si encima los hay que se enfadan porque se muere uno de los expresidentes del Gobierno y nosotros tan ricamente. Es lo que tiene cuando la casta política está a años luz de aquellos a los que dicen (juas) representar.

4 de mayo
Precisamente, lo que ambos rebaños tienen en común es que el corazón entiende de razones que la cabeza no comprende. No puedes pedirle a nadie que se arranque un sentimiento por mor de una idea porque ambas cosas están del todo disociadas. Sí, por eso existen nacionalistas de izquierdas. Qué cosas, ¿no?
De ahí que en cuanto Higuaín (precisamente él) coló el segundo después de diez minutos de épica, me encontrara en Cibeles a gente de todo tipo y condición cuya única premisa unía a todos por igual: un corazón teñido de blanco y morado.
Ricos y pobres, fachas y rojos, abogados y paletas, altos y bajos… así hasta medio millón de nada arrejuntados en una plaza ya mítica entonando cánticos que nos hacían sentirnos ganadores de algo que nosotros, por nosotros mismos, no ganamos. Yo no metí aquel gol pero once millonarios vestidos de corto hicieron que, una vez más, me sintiera una pequeña parte de ellos. Me convencen de que aún son capaces de conseguir que un país que se lleva a matar sepa unirse aunque sólo sea para dar de yoyas a otros que apoyan a otro equipo en el que también se incluyen ricos y pobres, fachas y rojos, abogados y paletas, altos y bajos…

Ah, que conste. Qué pena que Eto’o no nos haga el pasillo. Probablemente esté rabioso por haber forzado la quinta amarilla, estoy convencido de que se moría de ganas de aplaudir a aquellos que, no hace tanto, insultó con tanta alegría. Pero aquí ni creemos en casualidades ni pensamos que nadie sea un cobarde, ¿a que no?

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