La muerte del Faraon

Desde anoche hay un antes y un después en el panorama político español. Mariano Rajoy, un registrador de la propiedad que no tiene mucha idea de hasta dónde llega su propia “propiedad“, desechó con cajas destempladas las aspiraciones del Faraón de entrar en la puja por ser el primer chacal que se coma su cadáver cuando pierda en marzo. Porque, os lo aseguro, perderá. Mal que me pese (o no).

Con este gesto ha descubierto varias cartas que debían estar ocultas al menos tres meses más. Son estas:

La Reina de Diamantes
Toda la movida vino, parece ser, por la pataleta de Aguirre de ver a Gallardón en el Congreso. “Si él va, yo no voy a ser menos“. Amenazó con dejar la presidencia de la Comunidad (cuestión de incompatibilidades) para poder presentarse también ella a las generales. ¿Por qué? Porque aspira a convertirse en la Merkel hispana. La primera Presidenta del Gobierno. Un sueño al que se le opone su mayor rival, que no es otro, precisamente, que el futuro ex-alcalde.
De ahí esa reacción fuera de lugar y colofón de una interminable serie de desencuentros entre esos dos figuras. El uno coqueteando con el izquierdismo más centrista, la otra alternando por igual pequeñísimas dosis de derecha pura y dura con mucho liberalismo… tenía que ocurrir. Y ocurrió. Que llegó la hora de la verdad, el combate final, y a Rajoy le temblo demasiado el pulso para imponerse al núcleo duro del partido.

El Valet de Tréboles
Mucha gente no ha sabido advertirlo, pero Rajoy con este gesto acaba de mostrar lo débil que es. Si una “simple” presidenta autonómica es capaz de cogerle por los huevos, ¿qué no hará Muhammad VI? ¿O Gordon Brown? ¿O cualquiera que sea el sucesor de Bush? Ha sido una jugada muy mala, un flaco favor que le han hecho desde su propio partido.

El Rey de Picas
Que vale por igual a Acebes, Zaplana o Aznar. El trío calavera causante de muchos de los quebraderos de cabeza de Mariano. Los dos primeros por representar lo más infumable de la anterior etapa de gobierno. Estaban quemados pero nadie ha sabido quitárselos de en medio, y ya es tarde. En el imaginario colectivo ya se les asocia con elementos demasiado conservadores y meapilas como para poder optar a una mayoría suficiente como para poder gobernar. Con ellos, no hay nada que hacer.
Aznar es otro tema aparte. Es alguien que dijo que se iría pero no se va, como el crío caprichoso y endiosado, pagado de sí mismo que, en medio de una pataleta, dice “pues ahora me voy y os quedáis ahí“… pero no acaba de decidirse a dar los primeros pasos hacia la puerta porque espera escuchar ruegos y perdones por parte de todos. Lamentable. No él, que es como es, sino que ninguno se atreva a darle el empujón final. “¿No te ibas? Pues hala, carril“.

El Bufón
Federico Jiménez Losantos es un tipo atípico. Alguien con muy mala baba lo comparó con Gollum y no por falta de motivos físicos. Probablemente, el dibujante de El Jueves que le pintó (no recuerdo quién fue) sea tanto o más feo que él… pero eso no es trascendente.
FJL presume de ser la antítesis de Gabilondo, de usar sus armas para combatirle a él y a los de su cuerda. Sin que ello no sea cierto, se ha pasado de la raya. Quiso hacer el “trabajo sucio” de 30 periodistas en uno sólo. Es amado y odiado a partes iguales (más bien no, pero vamos, se me entiende) y con este episodio se apunta un tanto personal. No soporta a Gallardón. Es demasiado “progre” para un ex-progre como él. No concibe las medias tintas, los pasos medidos, lo políticamente correcto. Eso es bueno en cuanto que propone (o exige, según con quién hable) que se dejen de gilipolleces y vaya al grano, sea éste el que sea. Es malo, y mucho, por todo aquello que provoca a su alrededor. La última, aquello de la “conspiración masónica“, me ha dejado chafado. Se ha vuelto gagá.

El As de Diamantes
Es uno de los pocos que podrían desequilibrar la balanza actual del empate técnico hacia el lado derecho. Manuel Pizarro se supone un grande de las finanzas y ha dado buenas muestras de españolío y bravura con aquella OPA de Gas Natural a Endesa. Ha hecho de Caja Madrid, además, algo grande. Sus campañas de publicidad son de las mejores que he visto, y he visto muchas. Pero… ¿servirá de algo? Puede con Solbes, sin duda. No le gana, pero le puede superponer. No lo haría peor en ningún caso en Economía… pero, ¿hay algo más? No. Cero carisma. Cero poder de convocatoria. Cero encanto. Es un fichaje de mediocentro defensivo, un Diarrà. No es Van Nistelrooy. No es, ni siquiera, Sneijder.

El As de Corazones
Éste sería, precisamente, aquél que podría decidir el fiel de la dichosa balanza. ALguien capaz de mover masas y convencer con sólo un gesto no-populista. Una persona capaz de rodearse de todos y que todos sean capaces de dar el pellejo por ese alguien. Ni en el SOE ni en el PP existe este comodín. Aún no.

Esperemos que llegue pronto, donde sea. Porque al paso que vamos esto tiene pinta de no acabar precisamente bien…

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